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Llega el bioladrillo de orina

 

Cuando hablamos de eficiencia energética en el hogar solemos pensar en unas buenas ventanas aislantes, sistema de calefacción/aire acondicionado, electrodomésticos de bajo consumo, placas solares… incluso el cemento, pero pocas veces pensamos en un elemento tan básico como los propios ladrillos.

 

En Sudáfrica, investigadores de la Universidad de Ciudad del Cabo han desarrollado un ladrillo, un bio ladrillo producido a partir de orina humana como elemento principal. Para lograrlo se utiliza un sistema parecido al de las conchas marinas. El nombre técnico es la precipitación de carbonato microbiano. Lo importante es que han logrado crear un ladrillo convencional que cumple con los estándares para ser utilizado en la construcción.

 

 

A nivel ambiental también son un avance y una mejora respecto a los ladrillos tradicionales pues no precisa de horneado, se fabrican en moldes a temperatura ambiente. Un ladrillo convencional necesita hornearse a más de 1000ºC. Además, para su elaboración se generan dos residuos: nitrógeno y potasio, ambos son importantes fertilizantes que se pueden comercializar.

 

La orina representa menos del 1% del agua residual doméstica, pero es la única que contiene grandes cantidades de nitrógeno, potasio y fósforo. Éste último, se puede convertir en fertilizante agrícola, un elemento que poco a poco empieza a escasear en la naturaleza.

 

 

 

Ladrillos fabricados con residuos de biodiésel

 

Glicerina, esta substancia resultante en la elaboración del biodiesel, que actualmente no tiene mucha salida en el mercado, por ejemplo, se puede hacer jabón, pero se genera mucha más glicerina. De aspecto orgánico y graso, investigadores han descubierto que mezclado con arcilla para hacer los ladrillos le aporta propiedades aislantes gracias a la porosidad que le otorga.

 

El aislante de un ladrillo reside en los huecos o poros internos y la glicerina le aporta un aislante térmico mayor en los productos cerámicos. Un residuo del biodiesel al que se le puede dar un uso alternativo. El porcentaje de glicerina que contienen oscila entre el 5 y el 20%.

 

 

Según los estudios realizados, utilizando entre un 10 y un 15 por ciento de glicerina se consigue que la conductividad térmica se reduzca en un 50%. Todo ello sin perder la resistencia que se exige a estos materiales.

 

Otro ejemplo de cómo la investigaciones científicas pueden ayudar a encontrar salida  aun desecho, un residuo industrial del que no había mucha alternativas sobre qué hacer con él.

 

 

Las colillas de cigarrillos ¡No las tires!

 

Tumbado en la arena, de excursión por la montaña, paseando por la ciudad, las terrazas de los bares… encontramos colillas por todas partes, fumar puede matar dicen algunas cajetillas y también pueden contaminar. Anualmente se consumen 6 trillones de cigarrillos en el mundo, de las que 4,5 acaban sin control.

 

Una colilla contiene más de 8000 sustancias contaminante o al contacto con otros elementos los generan. 1 colilla puede contaminar 10 litros de agua. Además, tardan en degradarse más de ocho años.

 

Las colillas de cigarrillo suponen el 30% de la basura de todo el mundo, por delante de los plásticos, y el gran peligro medioambiental son aquellas colillas que no llegan a las depuradoras y acaban al mar o a los ríos.

 

 

¿Qué iniciativas llevamos a cabo en España?

 

En realidad, más bien pocas, aparte de repartir ceniceros portátiles en las playas o en edificios públicos existe solamente algunas iniciativas a nivel legislativo algunos ayuntamientos podrían multar por tirar colillas al suelo, en Madrid hasta 750€ y en Barcelona con 90€.

 

En otros países como Brasil se recogen las colillas y se llevan a plantas de desbroce y reciclaje.

 

Algunas grandes productoras de tabaco junto con otras empresas han desarrollado un sistema para separar las colillas en 3 componentes: hebras, papel y filtro. Las primeras se utilizan en el compostaje para el campo. El papel para la fabricación de cartón. Los filtros se desintoxican de componentes tóxicos y son utilizados como plásticos. El papel para la fabricación de cartón. Los filtros se desintoxican de componentes tóxicos y son utilizados como plásticos por ejemplo en pallets y bolígrafos. Para fabricar una silla de plástico se necesitan 200.000 colillas, pero para un cenicero unas 1.500.

 

Otra aplicación, las hebras de los filtros usados se mezclan con lana y crean tejidos seminaturales. La diseñadora chilena Alexandra Guerrero ha creado el proyecto Mantis y vende sus diseños creados en base a esta tela.

 

(Ropa del proyecto Mantis)